MUJER EN VOZ ::::MUJER DE PALABRA

jueves, 12 de abril de 2012

¨Dios mío, ¿qué soy yo
para que esas bocas tardías se abran a gritos
en un bosque de escarcha, en un amanecer de flores de trigal?¨

De Ariel, Silvia Plath






¨Tienes entre las manos un objeto
que te envía a los ojos un paisaje brumoso
y a la piel la más lisa sensación, pero

quedaron como úlceras en una piel finísima
unos pequeños huecos, donde asoman
las semillitas, muy amontonadas.
Al girar la mano se ve detrás la abierta
herida oscura.
Es cierto
que de lejos nada de esto se nota.

(Tampoco notas mucho en la mirada
de los demás, pero seguro llevan
-seguro es que llevamos- las bruscas aberturas
¿hacia qué, hacia dónde?)

No es nada claro
el efecto final, salvo cuando la vela
se enciende en una pieza oscura:
como llamados desde un largo sueño
despiertan a su luz -cálida, breve-

las tapas de los libros, las cucharas
a cuanto la llama temblorosa se arrima.
El soplo que la apaga
devuelve todo a su silencio seco
y la vela regresa a su mezclada
realidad: la lisura
rota en heridas.¨

Circe Maia, Montevideo, 1932 (fragm)
De Breve sol, 2001.